En los últimos años, AMD ha tomado ventaja en gaming gracias a los procesadores Ryzen con tecnología 3D V-Cache, que ofrecen menores latencias y mayor estabilidad en FPS. Esto ha permitido que Ryzen supere a Intel en muchos juegos, incluso con frecuencias más bajas.
Intel Core i9 sigue siendo una opción muy potente, especialmente cuando se combina con una tarjeta gráfica dedicada de alto nivel, destacando por su alto rendimiento por núcleo. En conclusión, Ryzen se posiciona actualmente como una de las mejores alternativas para gaming, mientras que Intel mantiene un excelente desempeño en escenarios mixtos y de alto rendimiento general.
